Acompaño a personas que atraviesan procesos de duelo y otros momentos de transformación personal desde una perspectiva corporal.
Mi forma de acompañar nace tanto de la formación como de una profunda reflexión sobre la experiencia humana.
La vida me ha enseñado que hay momentos que transforman nuestra manera de estar en el mundo. Experiencias que no siempre necesitan respuestas inmediatas, sino un lugar donde puedan ser reconocidas, sostenidas y habitadas.
Esa comprensión ha ido dando forma a mi práctica.
Hoy acompaño desde la convicción de que el cuerpo también participa en la manera en que vivimos lo que nos sucede y que, cuando encontramos un espacio seguro para acercarnos a nuestra experiencia, podemos descubrir recursos que muchas veces ya estaban en nosotros.
Mi trabajo integra la presencia, la experiencia corporal y la psicoeducación como una forma de acompañar sin imponer recorridos ni objetivos.
Actualmente esta mirada toma forma en el acompañamiento grupal en procesos de duelo, en el Laboratorio de Calma para adolescentes y en las sesiones individuales de acompañamiento corporal como complemento a procesos de terapia conversacional.
Crear espacios donde la experiencia pueda ser habitada a través del cuerpo.